AAVV Reina Juana Zona Sur, un recorrido por el movimiento vecinal

Pancarta de la asociación

El movimiento vecinal y el desarrollo social y urbanístico del sur de Valladolid se puede contar a través de la AAVV Reina Juana Zona Sur, una asociación que representa a día de hoy a los barrios de La Farola, La Rubia y Cuatro de Marzo.

Nos situamos en la época franquista: en los primeros años 70, España vive una dura dictadura, período histórico marcado por la represión y falta de libertades. La población no podía reunirse para hablar de política, el movimiento social autoritario y fascista no permitía que los ciudadanos pensaran o evolucionaran por su cuenta.

Acción reivindicativa para hacer de la parcela del Matadero un espacio de uso público: mural participativo de Manolo Sierra

Simultáneamente, en Reino Unido se esboza lo que posteriormente llamaremos Planificación Familiar -una lucha integrada en el movimiento de la liberación de la mujer- y es entonces cuando unas mujeres con formación universitaria de Valladolid y concretamente de la zona sur, de forma desinteresada y vocacional, deciden crear unas jornadas divulgativas para familias donde poder informar de los métodos anticonceptivos y resolver dudas ginecológicas dadas las limitaciones sanitarias del servicio público.

Este grupo de mujeres consigue reunir a todas aquellas personas interesadas en sus charlas formativas en la iglesia Santo Domingo de Guzmán del Cuatro de Marzo. Además, recorren los pueblos de alrededor, donde cosechan muchas experiencias, entre ellas, poco gratos recuerdos donde son perseguidas e insultadas por acercar el cambio y los avances en la educación sexual.

Estas autodenominadas “interventoras” chocan frontalmente con el movimiento violento de extrema derecha que amenaza las calles de Valladolid y alrededores. Se encuentran mujeres avergonzadas al escuchar sus discursos feministas, tan reprimidos en aquella época por el régimen. Luchan contra maridos enfadados al ver personas que pretenden contribuir en la planificación familiar. No son pocos los sustos y las anécdotas desagradables que acumulan de aquellos años.

Exterior del local de la asociación

A pesar de todo, no cesan en su trabajo vocacional de reunir a las y los vecinos de Valladolid en los antiguos cines de La Rubia (cuando se les niega hacer esas charlas en la iglesia por su carácter feminista) para hacer trascender esta educación.

En ese entorno de trabajo hostil, Teruca (una de las mujeres que lideraba el grupo inicial del barrio) nos cuenta la clave del éxito de estas mujeres: Se trata de un grupo de no más de cinco mujeres por encima de los 45 años, todas ellas universitarias y trabajadoras, lo cual hizo que los rivales fueran incapaces de callarlas y ni mucho menos menospreciarlas o insultarlas.

Manifestación contra el cambio de la ubicación de las paradas de autobús por la apertura de El Corte Inglés

Estos encuentros van dando forma a este grupo de personas, de manera que su movimiento vecinal crece y desde las instituciones se les pide formar una asociación registrada legalmente, lo cual – según nos aclara la propia Teruca – “es un arma de doble filo” , dadas las pocas facilidades que la administración daba para conseguir ese trámite.

Entre los requisitos para formularse como asociación, se encontraba el de tener un nombre, pero buscar nombre para una asociación que nace desde la perspectiva de género, el feminismo y la dignidad de sus vecinos, no resultó tarea fácil para contentar a las autoridades a la primera. El folclorista castellano Agapito Marazuela, con el que les hubiera gustado sentirse identificadas, no era apto para la administración; de modo que buscaron algo más neutro como “Zona Sur”. Siendo esto insuficiente para delimitar la zona de actuación de la asociación, lo complementaron con otro personaje histórico y con carácter liberal como ellas. Y así es como llegamos a la actual Asociación de vecinos Reina Juana – Zona Sur.

Reivindicación de espacio para las personas mayores

A comienzos de 1976, son ya un importante grupo de vecinos y vecinas las interesadas en abordar los problemas del barrio que la administración del momento, en plena transición política, no es capaz de asumir: dotar a este territorio de todos los servicios públicos necesarios. Debido al tamaño que esta zona de Valladolid había adquirido en los últimos tiempos (toda la población trabajadora del Matadero y del Polígono Argales, las fábricas de la Alcoholera, la Azucarera, NICAS, piensos CIA, las trabajadoras de Maggi, los trabajadores de Renfe y el enorme crecimiento que supuso la apertura de Fasa) se hace necesario cubrir los servicios sanitarios, de enseñanza, tercera edad… El cierre del Sanatorio Doctor Quemada a principios de los 80 y el posterior cierre del Hospital Militar en los 90 marcaron uno de los focos de trabajo de la asociación, hasta que se abriera el ambulatorio de la Plaza del Ejército o el de Arturo Eyríes. En el año 79 se abrió el IES Pinar de la Rubia y posteriormente el CEIP Vicente Aleixandre y el IES Condesa Eylo, cubriendo así otras faltas.

Se necesitaban por tanto hospitales, escuelas y una adecuada planificación urbanística que incluyera zonas verdes para contrarrestar el ensanchamiento de Valladolid y el consiguiente aumento del tráfico en toda la zona sur, que constituyó una de las graves problemáticas hasta finales de los años 90 en que se logró abrir la ronda interior que desviara el masivo tráfico en los barrios de acceso al centro de la ciudad. Esto último se convirtió además en una demanda generalizada de las asociaciones vecinales, unidas desde 1980 en la Federación de Asociaciones, en cuya fundación intervino la AA.VV. Reina Juana a través de Rafael Álvarez Taladriz y Luis del Pozo.

Acción reivindicativa en los pasajes del Cuatro de Marzo: Mural participativo de Manolo Sierra

Según nos describen una de las iniciadoras del movimiento vecinal de “zona sur”, la Asociación se podría explicar en dos grandes fases. La primera se centra en salvar el edificio del Antiguo Matadero y la segunda busca lograr todos los servicios dotacionales mencionados.

En esa primera fase destaca el trabajo de Taladriz, que formara parte de la asociación. El objetivo fundamental de la Asociación respecto al Matadero fue lograr que el solar que ocupaba fuera calificado como uso dotacional y no de tipo inmobiliario. Esta protección del Matadero no gozó de gran recepción vecinal, puesto que las incomodidades que este espacio daba a la zona (insalubridad, olores, etc.) hacían que se buscara cualquier otro uso para el mismo. Se logró entonces proteger algunos de los edificios de manera que aún hoy podemos visitarlos y conocer su estructura original ya reconvertidos en espacio dotacional para personas mayores, deportivo y cultural y evitando la construcción masiva de torres de viviendas.

Estado del Cuatro de Marzo sin urbanizar

Así pues, con la llegada de los Ayuntamientos democráticos se logran la devolución para uso público de las antiguas instalaciones de la Hípica, un local para la propia asociación, el Centro de Salud Arturo Eyríes, la cesión de un espacio para el Hogar del Jubilado -que fue gestionado inicialmente por la asociación y posteriormente ubicado en el solar del Matadero- y la apertura del Centro Cívico (1992), entre otros. A ellos se suman otras reivindicaciones como la recuperación de los baños públicos de los Jardines de la Rubia (1996), la urbanización de la Plaza del Ejército (1994), La Farola y del Barrio Cuatro de Marzo, las paradas de autobús independientes del gran centro comercial de El Corte Inglés o la mencionada Ronda Interior Sur (1999).

Los años 80 y 90 son entonces años de grandes reivindicaciones, paralelas a los cambios urbanísticos y la explosión inmobiliaria que se dio en la zona por la época. Conocemos el trabajo de la Asociación no sólo por sus testimonios personales sino por la documentación que se conserva tanto en formato fotográfico -de manifestaciones y pancartas- como escrito, puesto que a principios de los 80, la asociación editó un boletín y ya entre los años 1994 y 1997 una revista gracias al apoyo del Ayuntamiento y el CEAS.

Actual local de la asociación, en la Calle Aurora

Ya en los años 90 se va notando un acuciante envejecimiento de la población de la zona que repercute en una menor participación vecinal por la que ya entonces algunos miembros de la asociación manifiestan su descontento y que es hoy escasa. A día de hoy la asociación forma parte de la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado y ofrece diversas actividades formativas y organiza las fiestas de barrio.

 

 

 

 

Fuentes