Patrimonio moderno en peligro: el Barrio Cuatro de Marzo

El 4 de marzo de 1934 se produjo la fusión entre la Falange y las JONS en el Teatro Calderón de Valladolid. En honor a aquella fecha señalada para el franquismo se inauguraron en 1959 casi 2000 viviendas para acomodar a familias modestas, conformando un barrio moderno al sur de la ciudad de Valladolid. El mismo Franco acudió a la ciudad para el evento -como refleja el NODO-, obteniendo un caluroso recibimiento con una comitiva que llenaba el entonces mucho más corto Paseo Zorrilla a la altura de una zona militar donde se situaban algunas viviendas del Ejército y la Hípica.

AMVA, Fondo fotográfico, FR 39

Diseñado por un grupo de arquitectos entre los que se encontraba Julio González, el barrio respondía como algunos años antes el Barrio Girón o la barriada de San Pedro Regalado -de la misma autoría- al oeste y al norte de la ciudad respectivamente, a la demanda de vivienda por el éxodo rural y tenía un carácter autónomo ya que contaba con locales comerciales, centros de recreo con cine incluido, centros escolares y una iglesia.

La arquitectura, si bien modesta -como refleja el económico ladrillo-, representa ya la entrada de la modernidad en la ciudad y así lo reflejan algunos de los edificios posteriores del arquitecto en los que podemos observar un gran avance, como el edificio de viviendas de la Calle Miguel Íscar 13 o la Casa Sindical de la Calle Dos de Mayo, cuyos volúmenes son claramente vanguardistas.

 Repleto de detalles, llama la atención la coloración de los techos de los balcones, hoy muy modificada, que incluía amarillos, verdes y azules entre otros; así como las celosías en balcones o los frescos de la iglesia.

Dividido en dos por el antes conocido como Puente de la División Azul construido en 1971, el barrio fue inaugurado por fases y no contó con la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán hasta 1964, dependiendo sus fieles entonces de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en el Barrio de La Rubia. La Iglesia, que consta en el catálogo DOCOMOMO, es de gran altura -que ha sido rebajada con un falso techo para mejorar las condiciones del espacio- y en ella destacan la torre de la fachada principal, semejante a las de la Inmaculada Concepción (Paseo Zorrilla, 27) y la del Barrio San Pedro regalado antes mencionado; así como el ábside, cuyo aspecto de silo le ha otorgado su apodo.

La falta de urbanización de las calles hasta fechas recientes no ha hecho del barrio uno especialmente cómodo, aunque la problemática de las humedades debido a aguas subterráneas, la cercanía del río y la falta de aislamiento de las viviendas hacen de su mantenimiento un serio problema. De hecho, en 2013 algunos edificios del barrio fueron seleccionados para participar en la iniciativa europea “R2cities” con el objetivo de minimizar su consumo energético.

Algunas de las resoluciones que se están llevando a cabo para mejorar las viviendas preocupan tanto a profesionales de la arquitectura como de la cultura, por su falta de respeto con respecto al diseño original.

Álbum de imágenes del Barrio Cuatro de Marzo

 

Carta dedicada a un barrio con buena arquitectura

Me refiero al “Barrio 4 de marzo”, de Valladolid. Cuando las 1.947 viviendas, cuatro grupos escolares, edificio del Hogar (con cine), espacios libres e iglesia fueron proyectados en 1954 por Manuel López Fernández, Julio González Martín, Jose Luis Tuesta y Jesús Vaquero Martín, se presentaba en Valladolid un proyecto estrella del Régimen, proyecto que fue el comienzo de la imagen del desarrollo industrial de la ciudad; grandes empresas propiciaban el desarrollo económico y en este proyecto se introducían elementos arquitectónicos ya reclamados por una pujante nueva burguesía. Esos nuevos elementos serían, entre otros, las torres en altura o los balcones con barandillas metálicas, y materiales, hasta ese momento prohibitivos en una arquitectura marcada por el ladrillo como material predominante, y el único viable en la construcción de aquel entonces por razones económicas. Los volúmenes de su arquitectura, reflejados en edificios singulares, recogían novedosas composiciones: como ejemplo, en la iglesia se puede apreciar el juego de volúmenes puros, monumentalidad, una escasa decoración compensada por la sinceridad de los materiales, todo ello tan novedoso para la época como incomprendido. Tanta voluntad de cambio y tan sutil propuesta, que solo miradas formadas lo reconocerían.

En la actualidad, debemos de ser vigilantes para mucho de nuestro patrimonio, pues su entidad y su valentía en valores innovadores, en algunos casos, están siendo sustituidos, bajo mi punto de vista, de forma contraria a este criterio. Espero que desde esta propuesta seamos vigilantes del patrimonio. Las actuales actuaciones que lo están transformando desde hace tiempo, no han atendido a la valentía con la que sus proyectistas lo concibieron; las intervenciones actuales no han respetado el alma de una arquitectura innovadora con su tiempo y que supuso un paso adelante en la configuración de una “nueva ciudad” adaptada a las exigencias de los nuevos tiempos con mejores viviendas y unos espacios urbanos de calidad. La serie de actuaciones iniciadas, amparadas en una hipotética mejora y actualización de las condiciones de habitabilidad de las viviendas, están significando la pérdida de la imagen originaria del conjunto y de su carácter unitario y homogéneo. Y lo que es peor, una merma importante de la calidad ambiental y un dudoso resultado final a la vista de algunas de las soluciones adoptadas, basadas en abaratar el coste inmediato de las operaciones y los materiales utilizados. Lamentablemente el espíritu innovador de la idea original no ha dado paso a la mejor solución, sino a la más barata.

AMVA, FONDO FOTOGRÁFICO F 645 – 11

Confío que esta web que sacáis adelante sirva para ver la realidad en su verdadera magnitud, poniendo en valor el patrimonio más sencillo y vulnerable, no por ello, carente de alto valor arquitectónico; enhorabuena por la iniciativa.

– M Aránzazu Espinosa Galindo, Arquitecta e integrante de la organización Arquitectos por la Sostenibilidad.